
Pedir la mano en matrimonio de una mujer, es uno de los rituales más antiguos de la sociedad que conocemos hoy en dÃa.
En Roma las mujeres eran propiedad del pater familias (padre de familia). El poder del pater familias era llamado patria potestas, “patria potestad” en español. El pater familias tenÃa el “poder de la vida y de la muerte” sobre sus hijos, su esposa, y sus esclavos, de todos los cuales se decÃa que estaban sub manu, “bajo su mano”. Para que un esclavo se convirtiera en un ciudadano libre, tenÃa que ser liberado “fuera de la mano” del pater familias, de ahà los términos manumissio y emancipatio.
Por ley, en cualquier circunstancia, su palabra era absoluta y final. Si un hijo no era querido, bajo la ley de la República Romana el pater familias tenÃa el poder o potestad para ordenar la muerte del niño por exposición. TenÃa el poder para vender a sus hijos como esclavos.
El pater familias tenÃa también el poder de aprobar o rechazar matrimonios de sus hijos e hijas. Cuando una mujer estaba a punto de casarse, el padre, si el asà lo preferÃa, otorgaba el manus de su hija al futuro yerno, aunque ella podÃa decidir si se casaba, cum manu (quedar bajo la tutela del marido) o sine manus (seguir bajo la tutela de su padre).
Fuentes
Hay 2 comentarios en este artÃculo.
Quée qué feooo :l
Que tu padre te “descomulgue” de tu casa y te venda como un puto esclavo, que feo, que feo. Menos mal que eso, no me tocó, pero mis respetos para las personas que vivieron en aquella jerarquÃa (?)
Importante y tradicional este paso prematrimonial, que después de su origen, proveniente del padre de familia al estilo romano en donde se inició, ha evolucionado lo suficiente y en la actualidad, el pedir la mano para matrimonio de un hombre para con una mujer, de verdad que no deberÃa perderse, pues el icono de poder, posiblemente, mantener un capital de la sociedad. Aconsejo a los jóvenes de nuestra contemporaneidad que mantengan este legajo, pues el mismo arropa mucho respeto, sabidurÃa y romanticismo.